El Regalo del Segundo Acuerdo Tolteca.

Hace años mi padre me conto de  una famosa historia de Buda, la cual cuenta que en una ocasión, cuando este estaba predicando su sabiduría, un hombre se le acercó y comenzó a insultarlo y hasta intentó agredirlo, pero Buda se mantuvo incólume, sereno y en silencio. Cuando el hombre termino de insultarlo, el Buda le preguntó:

«Si yo te doy un obsequio, y tú no lo aceptas, ¿a quién pertenece el obsequio? »

A lo que el hombre respondió:

«Si tú me das un obsequio, y yo no lo acepto, el obsequio sigue perteneciéndote»

Entonces el Buda, con una sonrisa plantada en el rosto le dijo:

¡Pues anda al coño de tu madre porque yo no acepto el obsequio de tus insultos!

Bueno, está bien, acepto que cambié un poco la historia, solo espero que los seguidores de Buda no deseen llevarme al infierno por esto, pero dejando las bromas a un lado, el mensaje que me quiso dar mi padre con esta historia es que somos nosotros quienes elegimos aceptar como nos sentimos ante las cosas que suceden a nuestro alrededor.

Esto me recuerda un poco a uno de los Cuatro Acuerdos Toltecas, para ser exacto, el acuerdo número dos: «No te tomes nada personalmente».

Los Toltecas fueron una raza bastante sabia, y dentro de su legado, está la gnosis de los Cuatro Acuerdos, un ensayo escrito por el médico mexicano, Miguel Ruiz.

Nuestra vida es una película y cada persona la vive a su manera. Cada quien vive su propia película en la cual es el protagonista, y cuando me refiero a protagonizarla, es porque cada quien afronta sus conflictos, miserias, dramas y comedias personales como puede, y tratando de hacerlo lo mejor posible dentro de sus limitaciones, buscando resolver dichas situaciones con miras de optar por «el final feliz». Esto, además, nos pone en perspectiva aquello de que «la felicidad es cuestión de actitud», porque seremos felices en la medida en que escojamos representar nuestro papel en aras de sobrellevar nuestra propia odisea, pero siempre apuntando a escoger aquello que nos haga bien.

Pero acá hay un punto importante; como estamos viviendo nuestra propia película, vamos a reaccionar de acuerdo a cómo decidamos interpretar nuestro papel, esto quiere decir que siempre tendremos la oportunidad de escoger como llevar a cabo nuestra actuación. Pero no olvides que, así como es nuestra película y tenemos en ella a personajes secundarios, tú serás el personaje secundario en las películas de los demás que te rodean, por lo que ellos también estarán reaccionando a su propia película.

Puede que esto te suene individualista, pero así son las cosas; salvo en aquellos casos donde la persona nace con un gemelo, por regla general, nosotros venimos solos al mundo, por lo que cada quien vivirá de manera individual su propia película, donde podrá haber otros personajes importantes pero a la final es la película individual de cada uno, y la forma en que verás esa película, se basará en los acuerdos que hayas establecido con la vida, porque tu punto de vista es algo personal y muy tuyo.

Así que cuando alguien te insulte en la calle, o así lo percibas, casi con toda seguridad no tendrá nada (o tendrá muy poco) que ver contigo, será simplemente su reacción a algo que pueda estar pasándole fuera (una discusión con alguna persona, algo que no salió como esperaba, etc.) o pueda estar pasándole por dentro (preocupaciones, algún malestar físico o dolencia, ansiedad, etc.), por lo cual, si no te tomas aquel hecho a título personal, estarás saliendo de la película de esa persona y sus reacciones no te afectarán en lo absoluto. El problema, es que nosotros nos empeñamos en pensar que todo es para nosotros, por ese excesivo egoísmo que llevamos dentro. Tenemos mucha «importancia personal» y eso no es más que la expresión máxima del egoísmo porque pensamos que todo gira a nuestro alrededor. Creo que en verdad necesitamos ubicarnos, y saber que somos el centro de nuestra propia película, pero no somos el centro de la película de los demás.

De manera que las cosas que otros digan, piensen o hagan, no necesariamente será por tu causa, ni será para ti; solo serán reacciones propias de cada quién hacia su propia película, y que por circunstancias ajenas a nosotros, nos tocará vivir al representar un papel secundario en ese momento. En la medida que no te tomes nada a título personal y que comprendas que las cosas que te digan o hagan, no son ataques o alabanzas a tu persona, podrás sentirte más libre y dejarás de ser responsable de los actos y/o palabras de las demás personas y solo serás responsable de las tuyas propias. Respeta la opinión ajena, pero sobre todo, no dependas de ella.

Cuando te tomas algo a título personal es porque estás de acuerdo con cualquier cosa que te digan, y tan pronto estés de acuerdo, estarás aceptando «el obsequio» de esa persona. Las personas hacemos las cosas por nosotros mismos, no para los demás. El que ayuda, lo hace por la satisfacción personal que siente, así que todo aquello que te pueda afectar, recuerda que no necesariamente es para ti, así que no te tomes nada a título personal y aprende a sentirte libre de las opiniones ajenas, después de todo, cada cabeza es un mundo particular y lo que allí pase, aunque se manifieste externamente, nada tiene que ver con nosotros.

Y si aparte de no tomarte nada a título personal, también empiezas a comprendes que la decisión de aceptar los «obsequios» que te hagan es solo tuya y aprendes a ser más selectivo con lo que escojas, te aseguro que a la final, todos pensarán de ti que eres una especie de extraterrestre con apariencia humana, pero lo importante es que tú sí sabrás lo que realmente eres, pero lo más importante, es que estarás más cerca del equilibrio y, por tanto, de tu felicidad.

Dedicado a mi padre Gonzalo Falcón, espero verte pronto.


Ago 05 / Gabriel Falcon

Categorías

Estilo de vida / El Regalo del Segundo Acuerdo Tolteca.
Si yo te doy un obsequio, y tú no lo aceptas, ¿a quién pertenece el obsequio?
/ Instagram: tu perspectiva en los ojos del mundo.
Conoce las actualizaciones más relevantes del último año en Instagram
Marketing Deportivo / Del amor al culto
Las personas sienten la necesidad de formar parte de un grupo. El verbo ‘pertenecer’ está incluido en nuestro diccionario humano y poco a poco, las marcas han comenzado a colaborar con dicha identificación
MARKETING DIGITAL / ¿Cómo influye la televisión coreana en la elección de un producto-servicio?
Algunos ejemplos de las grandes diferencias ideológicas entre Corea del Sur y México.